viernes 11 de marzo de 2011

miércoles 18 de noviembre de 2009

Sus rieles, línea blanca
Nos reímos
esperando un tren,
tus alas de papel fino
( están)
en el viento colgando
tu sol...
y siempre volar alto. ( recuerda)
que siempre hay un sonido al otro lado de este muro,
( sabes? )un pájaro canta al otro lado de este vaso.
y dices; Mejor siempre estar lejanos.

Nuestros silencios no eran mas que palabras mutiladas... en ese entonces tomar un tren nos llevaba a un lugar, estamos estancados desde hace un tiempo... sabes que pensar no sirve de nada siempre me dices, como si siempre las cosas funcionaran en un orden y el baile de las ramas apuñalando el cielo nos refugiara del sol que nos golpea el rostro y el viento que nos toca pero no nos despierta, solo aire como tierra, aire como polvo viajero y sin regreso, pero como todas las cosas… nunca son como quisiéramos.

viernes 17 de julio de 2009

L'obscurité des eaux

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño.
Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo
en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis
aguas, me digo mis silencios. Toda la noche
espero que mi lenguaje logre configurarme. Y
pienso en el viento que viene a mí, permanece
en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia
desconocida. A mí me han dado un silencio
pleno de formas y visiones (dices). Y corres desoladx
como el único pájaro en el viento.

Alejandra pizarnik

sábado 25 de abril de 2009

viernes 27 de marzo de 2009

Julia

La joven de pelo negro caminaba hacia el a través del parque. Con un solo movimiento se despojo de su ropa y la arrojo desdeñosamente a un lado. Su cuerpo era blanco y suave pero no despertó deseo en el, de hecho, apenas lo miro. Lo que le entusiasmaba en ese momento era la admiración por el gesto con que la joven dejo sus ropas a un lado. Su gracia y su descuido parecían aniquilar toda su cultura, todo el sistema de pensamiento.


La azotaba hasta la muerte con un garrote de goma. La ataba desnuda a una estaca y la atravesaba con flechas. La violaba y en el momento del clímax la degollaba. Ahora más que nunca se daba cuenta por que la odiaba. La odiaba por que era joven, bonita y asexuada, por que quería irse a la cama con ella pero no lo haría nunca por que alrededor de su hermosa cintura, que invitaba a abrazarla, llevaba el odioso cinturón escarlata, agresivo símbolo de castidad.

1984
George Orwell.

sábado 29 de noviembre de 2008



Miro a través de tu cuerpo heridas que guardas como reliquias.

jueves 9 de octubre de 2008